Baltazar, El Demonio que se enamoró
Cuenta una leyenda que en Pátzcuaro Michoacán todos los domingos acudía una joven muy bella, no sólo por su apariencia, también por su bella alma, por grandes detalles de ser humano que tenía para con sus semejantes. Uno de esos domingos que salía de su casa, se percató de la presencia de un joven alto, blanco, de cabello negro como el azabache y de mirada coqueta, quien le siguió hasta que ella entró a la iglesia creyendo que entraría, en vano se afanó por buscarle con la mirada. No estaba dentro de la iglesia. Al salir, tampoco estaba. El siguiente domingo lo vió a lo lejos y se sintió alegre de verlo. No sabía el motivo, pero ella se alegraba de volverlo a ver. El joven al ver que no era molesta su presencia, se acercó a la joven y le saludó: “BUEN DÍA SEÑORITA, “¿ME PERMITE ACOMPAÑARLE EN SU CAMINO?” Ella sintió una gran alegría en su corazón y sin decir una sola palabra solo extendió su mano y él delicadamente la tomó para llevarla. Al pie de la iglesia, él se despidió con un beso...